El hecho ocurrió el viernes por la noche. Una mujer con siete meses de gestación de embarazo, escapó del inmueble, ubicado en la calle Villegas 516 en Puerto Madryn, y radicó una denuncia en la Seccional Primera de Policía. El VIP ya había sido clausurado en varias oportunidades pero sigue funcionando.

Por el caso tomó intervención el Juzgado Federal 2 de Rawson, cuyo juez subrogante es el doctor Hugo Sastre y personal de Área Drogas Peligrosas y Leyes Policiales de la Policía de la provincia del Chubut.

En 2015, una mujer escapó de una presunta red de trata, tras abandonar el edificio de Villegas 516, donde había manifestado estar encerrada contra su voluntad y haber sido obligada a prostituirse, y posteriormente realizó una denuncia en la Comisaría de la Mujer; no volvió a saberse de ella, al menos en el ámbito público.

Posteriormente, en febrero de 2016, el titular del “VIP”, de apellido Aborsky, fue condenado a 9 años de prisión por el delito de trata de personas, tras haber “esclavizado” a cuatro mujeres oriundas de Paraguay.

Rescate, detención y condena 

En la causa, que tuvo origen luego de que las cuatro mujeres lograran contactar a un policía y se detuviera al propietario del inmueble, apodado “El Gitano”, finalmente el hombre fue condenado por el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia a la pena de nueve años de prisión por obligar a prostituirse a las cuatro mujeres; según consta en el expediente de la causa, las mismas habían sido engañadas, a partir de un contacto en dicho país, con la promesa de que viajarían a Buenos Aires trabajar como empleadas domésticas.

Sin embargo, terminaron en Puerto Madryn y fueron “encerradas” en dicho domicilio, obligadas luego a tener sexo con “clientes” a cambio de dinero, hasta que lograron escapar y denunciar la situación de cautiverio a la Policía, lo que motivó un allanamiento y la posterior detención de quien fuera sindicado como el responsable de dicha red de trata.

Por otro lado, una mujer identificada como Eduarda Amarilla, quien aparentemente “regenteaba” el “VIP”, aún se encuentra prófuga de la Justicia.

Reorganización

Sin embargo, el año pasado también fue allanado en dos ocasiones el conocido “VIP”, ubicado a metros de dos escuelas de la ciudad de Puerto Madryn: en uno de los procedimientos, del cual participaron efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA), se detectó la presencia de mujeres que se dedicaban a la prostitución, aunque, aparentemente, ninguna de ellas en condición de trata. El edificio fue clausurado tras una inspección municipal en la que se detectó que se comercializaban bebidas alcohólicas sin la debida autorización.

En agosto de este año, una nueva inspección municipal tuvo lugar en el edificio, donde se incautó una importante cantidad de bebidas, en el marco de un operativo en el cual también trabajó la División Investigaciones de la Policía del Chubut, área que ahora tiene a cargo la denuncia de la mujer embarazada.

Denuncia pública en el Concejo

Sumado a ello, semanas atrás, el concejal Mario Méndez se hizo eco de los reclamos de vecinos de la zona, al afirmar que el “piringundín de la calle Villegas sigue abierto” y que los niños que concurren a diario a la escuela deben soportar “que les griten cosas” y la presencia de un lugar que continúa operativo como si nada hubiera sucedido.

El edificio, tras haber sido condenado su dueño, había quedado a resguardo de la Justicia, precisamente del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, pero llama la atención que aún continúe en funcionando a la vista de vecinos y autoridades, mientras la trata de personas continúa siendo un delito en el que, teórica y discursivamente, busca ser abordado y erradicado de las comunidades; sin embargo, en la práctica, el “VIP” de Villegas 516 permanece abierto y, nuevamente, cada cierta cantidad de meses, vuelve a “dar que hablar”.

Fuera de la ley

El propietario del edificio de Villegas 516 fue condenado a 9 años de prisión por estar en infracción a la Ley 26.364 de “Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas”, que agrega al 145 del Código Penal que “el que ofreciere, captare, transportare o trasladare, dentro del país o desde o hacia el exterior, acogiere o recibiere personas menores de 18 años de edad, con fines de explotación, será reprimido con prisión de 4 a 10 años”, añadiendo que “la pena será de 6 a 15 años de prisión cuando la víctima fuere menor de 13 años”.

Cómo es el edificio por dentro

De la sentencia condenatoria al dueño del inmueble de Villegas 516, surge la descripción de un oficial principal de la Policía del Chubut, quien participó del allanamiento y describió ante el Tribunal el recorrido realizado durante el operativo: “Al abrir la puerta lo primero que se ve es una escalera, al subir al primer piso hay dos habitaciones que no se comunican entre sí, cada una cuenta con una cama matrimonial y la particularidad que tienen luces de colores y las ventanas las han oscurecido”, contó el agente, agregando que “le llamó la atención que no había ropero ni signos de que alguien viviera habitualmente ahí. Solo se usarían las camas. Frente a esos ambientes hay dos puertas con una reja que da a un pasillo y la otra da a un salón ambientado como un local nocturno, posee varias mesas y sillas, una ‘rockola’, luces de colores y en el medio un caño de baile. Después se accede a otra habitación que está ambientada como VIP porque este tiene un sommier con jacuzzi. En la última planta hay dos ambientes tipo departamento, en el interior hay varias camas, con apariencia de estar habitadas” y que “le llamó la atención que las puertas se encontraban ciegas sin picaporte, logrado la apertura solo con la llave”.

Durante el procedimiento, que culminó con la detención de Aborsky, “se secuestraron, de casi todos los ambientes, tarjetas con una manzana y un número de contacto, y específicamente del departamento donde estaba la Sra. Aquino (por un departamento contiguo al allanado) varios cuadernos con anotaciones, agendas con números telefónicos, fotografías varias de distintas mujeres, una caja de profilácticos y profilácticos desparramados por todo el lugar, documentación de giro de dinero, de pasajes, dinero, monedas, teléfonos celulares, chips, y el DNI de Aborsky. En la parte del local se encontró un cuaderno con columna y casillero dónde decía el nombre de mujeres, copas, cervezas y números. Tanto en el salón como en el departamento de Aborsky había cajas de bebidas alcohólicas”.

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