La agencia AP publicó un informe sobre las ballenas francas que se observan desde el Doradillo y la noticia recorrió el mundo.

Han procreado, jugado con sus crías y encantado a miles de turistas a escasos metros de la costa, pero el tiempo de volver a la Antártica se acerca para las ballenas francas australes que según grupos de conservación llegaron a la Patagonia argentina en números sin precedentes.

El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) informó que este año contabilizó 788 ejemplares en la pequeña ensenada de El Doradillo, la cifra más alta desde que comenzó a registrar la presencia de los cetáceos en 1971.

Imágenes recientes filmadas por el reconocido fotografo Maxi Jonas para The Associated Press muestran a varias ballenas adultas que nadan con sus crías cerca de la costa de esta localidad.

Los turistas pueden ver cómo las ballenas, algunas de ellas más grandes que los propios barcos de observación, asoman del agua y nadan a su lado.

“Este año hemos tenido el gran placer de recibir un gran número de ballenas”, dijo a la AP el guarda parques Roberto Bubas, quien aseguró que nacieron unas 300 crías.

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