ALUMNOS DE CHUBUT HICIERON UN LIBRO PARA PRESERVAR CULTURA MAPUCHE

La publicación documenta las especies vegetales de uso medicinal y alimenticio que se utilizan en la zona cordillerana y recupera los conocimientos sobre las formas ancestrales de curar que aún se mantienen vigentes en las comunidades originarias de esa zona.

La publicación es resultado de un proyecto de alumnos de la escuela 17 de Tecka, que nació en 2015 tras la presentación en una Feria de Ciencias. El Ministerio de Educación de Chubut lo comenzó a distribuir en los colegios de la provincia.

Elaboración del libro

El libro contiene 33 fichas de plantas, la ficha de la piedra del guanaco —única medicina de origen no vegetal incluida por su amplia difusión— y algunas recetas saludables.

“Todo comenzó en 2015 por la insistencia de una docente amiga, Patricia Bravo, para que participáramos en la Feria de Ciencias. Lo hice con los estudiantes de EPJA porque sentía el compromiso de darle sentido al hecho de que adultos de la comunidad tomaron la decisión de ir a la escuela y esta idea me permitía conjugar los saberes que ellos tienen y sus experiencias, con los contenidos del diseño”, dijo la docente.

“Conversamos sobre hierbas para la salud, como se curaban antiguamente en el campo y por qué no corre eso ahora. El proyecto estuvo orientado desde el inicio en la salud: qué tengo que hacer yo para sentirme bien y qué puedo hacer si me siento mal y desde ahí iniciamos la investigación para ver con qué plantas contábamos en nuestra zona y qué uso medicinal tenía cada una”, recordó la docente.

Entre las actividades propuestas durante el largo proceso de investigación y desarrollo del proyecto, los estudiantes salieron al terreno a identificar plantas, las dibujaron, fotografiaron, hicieron un herbario, leyeron libros sobre plantas y sus facultades y descubrieron que muchas no figuran en los libros que consultaban. “Hicimos comida con la ortiga y preparamos remedios caseros de uso externo, pedimos socorro cuando apareció la piedra de guanaco y un estudiante de 708 pudo dar respuesta a nuestras inquietudes. Fue un trabajo muy intenso”, dijo.

Para las estudiantes, observar el trabajo final y participar en la entrega de la publicación representó un momento muy emotivo. “Sobre todo porque podían mostrarles a sus nietos algo que hicieron ellas y que les generó asombro, orgullo y emoción”, sostuvo la docente.