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FUI CONDENADA POR UNA FALSA DENUNCIA

El 15 de abril de 2019 la justicia de Chubut sentenció a la madre y al padrastro de un niño por el delito de abuso sexual infantil. Vecinos y representantes de organizaciones locales apoyan a los condenados, quienes apelaron la sentencia. “Fui condenada por una falsa denuncia”, afirma Bárbara.

 “Le creemos a Bárbara ¿Por qué? Porque entendemos que la vida de Bárbara sufrió y sufre los embates del patriarcado, escuchamos en su relato el relato de muchas de nosotras: algunas terminamos muertas, otras con la vida convertida en un infierno por el accionar de hombres violentos y la justicia machista y clasista”, indicaron desde Colectiva Bardas

“Soy Bárbara de Cristófano, soy docente de nivel inicial desde hace más de 23 años. Fui condenada a 16 años de prisión, y mi pareja actual a 14 años, por una falsa denuncia por abuso sexual infantil (ASI) contra mi propio hijo, efectuada por el padre de mi hijo, mi ex marido”. Así comienza el extenso testimonio de Bárbara, relatando el hostigamiento del que fue objeto durante más de tres años.

El caso conmocionó la pequeña localidad de Puerto Pirámides, al norte de la provincia del Chubut, y no deja de erizar la piel de quien escucha. Desde la Colectiva Bardas, Feminismo InsUrgente, junto a vecines e integrantes de organizaciones y gremios, piden que se aclare la situación, por tratarse de una falsa denuncia y un juicio lleno de irregularidades.

En un comunicado público, la colectiva feminista expresó: “Le creemos a Bárbara. ¿Por qué? Porque vemos a diario cómo hombres utilizan a sus hijes para dañar a sus madres. Porque sabemos que hay hombres capaces de matar a sus hijes para dañar a sus madres… Entonces, ¿por qué no sería este hombre capaz de inventar una situación de abuso y manipular a su hijo para que crea realmente que fue abusado?.”

“Toda esta relación tormentosa comenzó posterior al divorcio en 2011, en un principio el divorcio fue de común acuerdo, con relación armoniosa”, cuenta Bárbara, pero “un día sufrí una agresión por parte de la pareja actual de mi ex marido, en 2013, y con este episodio se cortó el diálogo”.

A partir de eso comienza una seguidilla de casi veinte expedientes por diversos motivos, comunicación vía cartas documentos, en un pueblo de 600 habitantes, y demandas de todo tipo, de su ex marido y hasta de la madre de él. Sin embargo recién en noviembre de 2016 los denunció por abuso sexual infantil a Bárbara, su pareja y 28 vecinos más, todos varones. “El último golpe mortal que me efectuó fue la quita de la responsabilidad parental de mi hijo, al cual no veo hace más de tres años”, cuenta angustiada. Al efectuarse la denuncia, diez policías irrumpen en su domicilio a la madrugada con orden judicial, y trasladan a sus otres hijes al mini-hogar de Puerto Madryn, “me despojaron de mis dos pequeños hijos, mi bebé tenía tan sólo 8 meses y el otro de 4 años”.

Desde el momento en que se realizó la denuncia, cuenta la mujer que “automáticamente me transformé para el juzgado de familia N°1 en una criminal, nunca tuve el beneficio de duda, tomaron como cierto el testimonio del denunciante, me condenaron previo a la investigación fiscal”.

Al otro día les efectuaron todo tipo de controles, incluido el test de ASI, que arrojó resultado negativo en sus niñes. En el más grande dio un hallazgo inespecífico, “compatible con abuso como con otras enfermedades de índole gástrico, incluida parasitosas”, explica la madre. Para complementar el test forense, realizaron Cámara Gesell, arrojando como resultado que el discurso no era creíble. La fiscalía entonces pidió el sobreseimiento para Bárbara y Julián y decidió no imputar a las otras 28 personas denunciadas por falta de pruebas.

Sin embargo, el ex marido de Bárbara convocó a una querella, integrada por dos nuevos abogados, Federico Ruffa y Alfredo Galimberti, y pidieron la elevación a juicio. “Yo la verdad que no se qué pudo pasarle en estos tres meses que no estuvo conmigo mi hijo” sostiene la mujer, “pero sí de algo estoy segura es que mientras estuvo a mi cuidado, ni mi pareja, ni yo, ni ninguna persona de mi entorno le hizo nada”.

Bárbara habla de daños irreversibles: la prisión, la separación de sus otres hijes en momentos clave de su crianza, la desvinculación entre les hermanites, la posibilidad de no tener ningún tipo de contacto con su hijo mayor durante años, “no tengo derecho a saber nada más de él, lo perdí, y también al tiempo de crianza de sus otros dos, perdí el trabajo, mi honor, mi dignidad, sufro escraches, hostigamientos”.

Conocida la condena, que aplicó una pena mayor a la mujer que al hombre, ahora será la instancia de apelación.

Fuente: https://causaasipuertopiramides.wordpress.com/

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